
Foto por: Mohamed_hassan https://pixabay.com/vectors/scam-dating-scam-dating-fraud-fraud-9016420// Editada en Canva por: Nacelyn Almodóvar
El fraude romántico combina tácticas de manipulación psicológica con herramientas cibernéticas para estafar a las víctimas.
Por Nacelyn Almodóvar | 21 de abril de 2026
Perfiles perfectos, “love-bombing” y solicitudes urgentes de dinero son algunas de las señales más comunes del fraude romántico en redes sociales y aplicaciones de citas.
Las campañas de prevención alertan sobre los esquemas prevalantes de fraude romántico, pero su alcance está limitado debido a la complejidad de estos delitos. La manipulación emocional y psicológica y los sentimientos de vergüenza, culpa y miedo dificultan que las víctimas reconozcan el engaño y lo denuncien.
“Nathan”, un pseudónimo utilizado por privacidad, es un puertorriqueño residente de Texas que fue víctima de fraude romántico.
A través de Tinder, “Nathan” conoció a una mujer colombiana que afirmaba estar en México y planificaba viajar a los Estados Unidos. Tras un mes de interacción, comenzaron las solicitudes de dinero. La historia involucró a varias personas, entre ellas su prima, su madre y un hombre, ya que, supuestamente, necesitaba ayuda. Primero, alegó haber sido detenida por ICE (United States Immigration and Customs Enforcement, por sus siglas en inglés) y, luego, secuestrada. A raíz de esto, solicitaba el envío de dinero a través de PayPal, Zelle o CashApp.
La pérdida financiera fue de alrededor de $12,000 dólares. Al mencionarlo, evitó la cámara: “Me da hasta vergüenza decirlo”, expresó. Aún recibe mensajes de texto con solicitudes de dinero por parte de esta persona y sus afiliados.
Meses después, “Nathan” conoció en Facebook a una mujer puertorriqueña, residente de Wisconsin. Ambos compartían un interés en la cultura popular japonesa. En poco tiempo, las conversaciones incluyeron planes para el futuro y solicitudes de dinero para gastos como la renta y la compra de figuras de colección que, según ella, llevaría a Texas durante su visita. El día del viaje, “Nathan” la esperó en el aeropuerto y ella nunca llegó.
“Nathan” compartió la información de su tarjeta de crédito y autorizó las transacciones que su banco había bloqueado por seguridad. Las transacciones alcanzaron aproximadamente los $2,000 dólares, y es una deuda que continúa pagando.
Los incidentes no fueron reportados debido al estigma social y el costo de iniciar un proceso legal. Aunque no descartó tomar acción en el futuro, su caso refleja una realidad común: muchas víctimas optan por el silencio.
¿Cómo opera el fraude romántico?

El fraude romántico es un esquema complejo facilitado por medios cibernéticos, generalmente a través de redes sociales o aplicaciones de citas. Los defraudadores establecen una relación y ganan la confianza de la víctima mediante promesas intensas de amor y planes para el futuro. Sin embargo, evitan el contacto directo y siempre surge una excusa para no llamar, hacer videollamadas o conocerse en persona.
Una vez consolidado el vínculo, solicitan dinero para viajes, regalos, renta u otras necesidades, gastos médicos o legales urgentes o inversiones en criptomoneda. Los defraudadores instruyen a las víctimas sobre cómo enviar dinero mediante transferencias bancarias, servicios digitales (Western Union, PayPal, o Venmo), tarjetas de regalo o criptomoneda. En muchos casos, el dinero no es recuperado. Si el cliente autoriza la transacción, las instituciones financieras no suelen emitir reembolsos.
En el 2025, la Comisión Federal de Comercio (FTC, por sus siglas en inglés) estimó pérdidas de $1,476 mil millones entre 70,000 casos reportados en los Estados Unidos y Puerto Rico.
Entre las modalidades más comunes está el “catfishing”, donde el defraudador utiliza un perfil falso con imágenes robadas, o generadas por inteligencia artificial, para cometer el delito.
También, está el “pig-butchering” o el esquema de “engordar el cochinito”. En un artículo publicado en The Conversation, “‘Pig butchering’ scams have stolen billions from people around the world. Here’s what you need to know”, Bing Han detalla que muchos de estos esquemas son realizados por redes internacionales de crimen organizado, que operan en paises como Camboya, Myanmar y Tailandia, y utilizan trabajo forzado. El esquema opera en tres fases: criar, cazar y matar.
“Empiezan a pedir poco dinero, o poca inversión, para que tu veas el retorno y empieces a crear esa confianza.” explicó la Lcda. Zoimé Álvarez, presidenta y CEO de la Asociación de Bancos de Puerto Rico (ABPR). La Fiscalía de los Estados Unidos, el FBI y el Departamento de Seguridad Nacional identificaron a los profesionales, jóvenes y a los adultos mayores como los más susceptibles a este esquema. “Muchos adultos mayores no conocen lo que es la criptomoneda, ni las inversiones.”, coincidió la Lcda. Alvarez.
Otra modalidad es la “sextorsión”. En estos casos, el defraudador obtiene imágenes o videos íntimos de la víctima y amenaza con divulgarlos. El esquema puede comenzar por las redes sociales, como un mensaje directo en Instagram, y evolucionar a un ciclo coercitivo donde la victima siente que tiene que cumplir con las solicitudes de dinero o más contenido.
La prevención, la denuncia y el apoyo a las víctimas
Las agencias gubernamentales, plataformas digitales y otras organizaciones educan a la ciudadanía sobre las señales de alerta, o “red flags”, que pueden indicar una estafa romántica a través de campañas de prevención. Las recomendaciones más comunes incluyen mantenerse alerta, no compartir información y no enviar dinero.
Según Naydik Ramos Montesinos, fiscal y directora de la Unidad Investigativa de Crímenes Cibernéticos (UICC), adscrita al Departamento de Justicia de Puerto Rico (DJPR), denunciar estos delitos es fundamental. Las querellas permiten crear un registro formal del caso, lo que facilita asignar un agente e iniciar una investigación. Este proceso puede revelar la magnitud de un esquema ya que muchos operan como redes organizadas y no de forma aislada.
Dependiendo de las características, los casos pueden ser referidos a unidades especializadas o a jurisdicciones federales, donde intervienen agencias como el Buró Federal de Investigaciones (FBI, por sus siglas en inglés). La Sra. Ramos Montesinos explicó que la UICC apoya a las investigaciones que involucran evidencia digital mediante informes, análisis pericial y documentación para sustentar los casos.
“La dificultad es que las personas se atrevan a denunciar”, destacó la Sra. Ramos Montesinos. “Las personas sienten vergüenza, pero, por eso es que, muchas veces salimos a impactar a nuestros ciudadanos diciéndole ‘Vamos a dejar la vergüenza a un lado porque nadie busca ser víctima de un delito’”, explicó.
Los defraudadores emplean tácticas de manipulación e ingeniería social que establecen un vínculo emocional. “Son personas que están estudiando la psiques de esa futura víctima”, señaló la Sra. Ramos Montesinos. Entre los grupos más vulnerables destacó a los adultos mayores y adolescentes. “Buscan socializar con otras personas y, dentro de esa socialización, muchos de nuestros adultos mayores se sienten solos”, sostuvo. “No hay nada malo en el amor, en enamorarse, lo malo es la mentira y que cueste”, añadió.
La directora recomendó que los padres de adolescentes supervisen las actividades cibernéticas de los menores, establezcan controles parentales, y definan límites en el uso de dispositivos, incluyendo mantenerlos en áreas comunes. En conjunto con la educación, estas acciones pueden prevenir la exposición de los menores.

Una población vulnerable
Los adultos mayores figuran entre las poblaciones más vulnerables al fraude romántico. A medida que aumenta su presencia en entornos digitales que no siempre dominan, también crece su exposición a estos esquemas. En muchos casos, los defraudadores aprovechan la brecha tecnológica y los sentimientos de soledad o aislamiento para cometer el delito.
Según el Pew Research Center, en el 2022 el 47% de los adultos mayores de 50 años o más que buscaron pareja en línea en Estados Unidos confirmaron haberse topado con una estafa. En Puerto Rico, la Ley 121-2019, conocida como la “Carta de Derechos y la Política Pública del Gobierno a Favor de los Adultos Mayores” protege los derechos de las personas de 60 años o más. Sin embargo, la protección legal no reduce la vulnerabilidad ante los esquemas de fraude.
La licenciada Astrid Soto López, presidenta de la Comisión Programa de Mentoría del Colegio de Abogados de Puerto Rico (CAPR), señaló que los adultos mayores suelen ser un blanco atractivo para los defraudadores debido a factores emocionales y económicos. “Hay una vulnerabilidad porque las personas están solas, su círculo está aislado y ellos explotan esta vulnerabilidad”, explicó.
Las víctimas enfrentan un estigma social alimentado por estereotipos o críticas que dificultan la identificación y la denuncia. Ante este panorama, la Sra. Soto recalcó la importancia de la educación y el apoyo familiar y de organizaciones como la American Association of Retired Persons (AARP, por sus siglas en inglés), que orientan a la población de adultos mayores sobre los esquemas de fraude.
El licenciado Miguel Marrero, presidente de la Comisión de Tecnología del CAPR, recomendó no compartir información personal o financiera por redes sociales, o cualquier medio electrónico, tales como números de cuenta o ingresos.
La denuncia es un elemento clave en los casos de fraude y, según explicó el Sr. Marrero, en algunos escenarios, el tribunal puede ordenar la restitución del dinero.
El impacto psicológico del fraude romántico

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Más allá de las pérdidas económicas, el fraude romántico involucra una pérdida emocional significativa. La relación es falsa, pero la experiencia de la persona fue real. El vínculo construido, basado en la confianza, el afecto y la proyección al futuro, generó un apego emocional que dificulta reconocer el engaño.
Factores como la necesidad de conexión y la búsqueda de validación emocional influyen en la vulnerabilidad de las víctimas del fraude. En este contexto, los defraudadores emplean tácticas de manipulación psicológica como el “grooming”, un proceso gradual mediante el cual construyen una relación de confianza. Esto suele estar acompañado del “love-bombing”, una táctica caracterizada por muestras de intensas y rápidas de afecto que fomentan la idealización. Además, incorporan el refuerzo intermitente, o períodos de atención seguidos por distancia, que fortalecen el apego emocional.
La psicóloga Rosa Nieves explicó que estas tácticas dificultan que la víctima identifique y reconozca el fraude. “Podemos creer en las personas sin darnos cuenta que esta persona está utilizando unas estrategias específicas para poder llevar a cabo el fraude”, precisó.
Además, destacó que las víctimas pueden experimentar la disonancia cognitiva. “A medida que la víctima va invirtiendo tiempo en esta relación, invirtiendo dinero, va aumentando la dificultad de poder entender y aceptar que toda esta relación era un engaño”, señaló la Sra. Nieves. “La disonancia cognitiva lo que te dice es que, a medida que voy invirtiendo, voy recibiendo”, continuó. Por consecuencia, justifica constántemente la inconsistencia para mantener una coherencia interna y evitar el malestar emocional de reconocer que es víctima de fraude.
El fraude romántico presenta similitudes con patrones observados en casos de violencia doméstica, incluyendo los ciclos de idealización y la manipulación y dependencia emocional. En ambos contextos, la víctima o sobreviviente es una persona vulnerable a las dinámicas de poder y control emocional por parte del defraudador o agresor.
En cuanto a los adultos mayores, la Sra. Nieves resaltó que estos enfrentan situaciones como la soledad, el aislamiento social, pérdidas o duelos e inexperiencia en medios cibernéticos que los hacen más susceptibles al fraude romántico.
El fraude tiene un impacto que no está limitado a las pérdidas económicas e influye directamente en que las víctimas no lo denuncien. Según el estudio: “Romance Scam Victimization: A Survey-Based Examination of Financial, Psychological, and Reporting Factors”, de LD Herrera (2025), el subregistro de los casos de fraude romántico suele deberse a la culpa y la vergüenza, el miedo a ser juzgado, no saber en dónde denunciar y el escepticismo sobre la capacidad de las autoridades para impartir justicia.
Un delito que persiste en silencio
El fraude romántico está facilitado por las herramientas tecnológicas disponibles, tales como las redes sociales, las aplicaciones de citas y la inteligencia artificial. Principalmente, es perpetrado por redes organizadas de crimen internacional, quienes pueden emplear el trabajo forzado para ejecutar estos esquemas.
Los defraudadores emplean tácticas de manipulación emocional y psicológica con el fin de obtener una ganancia económica. Como resultado, las víctimas experimentan sentimientos de vergüenza, culpa y miedo que dificultan la denuncia. Sin embargo, la denuncia es la pieza clave para el proceso judicial y el registro estadístico del delito.
Las campañas de prevención, con enfoque educativo, han logrado visibilizar las señales más comunes, pero necesitan la integración de enfoques emocionales y psicológicos debido a la complejidad del esquema. La Sra. Nieves recomendó crear campañas específicas para explicar las tácticas psicológicas, utilizar testimonios reales y tener profesionales capacitados y accesibles para trabajar los casos y brindarle apoyo a las víctimas.
Las víctimas pueden presentar una querella ante la policía, el Departamento de Justicia o ante agencias federales como el FBI o el FTC. También, pueden notificar a las instituciones financieras y a las aplicaciones donde ocurrió el contacto inicial. La AARP tiene la línea de ayuda de la red contra el fraude. La denuncia del fraude apoya la destigmatización, el registro estadístico y la documentación ante un posible caso legal.


